The Boston Marathon, la carrera de la vida de uno de nuestros Sofkianos

Equipo Sofka
19 abril, 2022
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Sofka más que una compañía, es un estilo de vida, una manera de ver y hacer las cosas y una cuna de experiencias replicables y grandes logros. Un gran ejemplo de lo que representa nuestra empresa y a las personas que trabajamos acá es la historia de Felipe Posada, nuestro Líder Estratégico, quien después de años de practica y dedicación, correrá la versión 2022 de The Boston Marathon.

En sus marcas…
Todos se unen en la línea de meta, van organizándose en orden de llegada para alistarse a salir, se siente la tensión en el aire, la adrenalina en el cuerpo y se terminan de estirar los músculos para evitar lesiones. Este inicio de la carrera es el final de una preparación inició Felipe en 2018 después de terminar la Maratón de Medellín.
Felipe se pierde un poco en sus pensamientos mientras recuerda que revisó el reloj justo después de cruzar la meta: 3 horas y 45 minutos. Ese fue el tiempo que tardó en recorrer su ciudad natal, el tiempo que debía reducir en al menos en 45 minutos si quería clasificar a Boston. Verán, esta carrera que es una de las más importantes en Estados Unidos y en el mundo, como muchas de las grandes maratones que se hacen en el planeta, solo tiene 30.000 cupos que se entregan por medio de un sorteo. Pero, como un detalle de fina coquetería y conmemorando su tradición, como un requisito adicional para ingresar a esta carrera se debe tener un tiempo máximo de 3 horas recorriendo los 42 kilómetros y 195 metros que tiene una maratón.
El no alcanzar el tiempo para Felipe, en vez de ser una derrota, se convirtió en una ilusión y en ese momento, se llenó de ganas y comenzó a planear su mejora. “Yo sentía que tenía un gran potencial de mejora” dice entre risas mientras recuerda que era una meta que debía alcanzar en solamente un año para poder estar en Boston en 2020, lo que podríamos decir que logró a medias, pues redujo su tiempo en casi 25 minutos al volver a recorrer las calles de Medellín en 2019. De lo anterior le quedó un sabor agridulce, pues, aunque logró una mejora significativa, los siguientes 20 minutos que le faltaban para lograr su meta serian aún más complicados de reducir. En este punto de su vida Felipe sentía que su estado físico estaba al máximo de capacidad y si ya estás en lo más alto ¿para dónde te queda subir?
Sus planes de entrenamiento y mejora, como los de muchos otros, se vieron frenados por la aparición de la pandemia y todas las limitantes que trajo, restringiéndole la frecuencia e intensidad de sus entrenamientos. Pero las fuerzas y las ganas nunca se le quitaron, ese sueño de cruzar la meta en Boston aún lo perseguían día y noche.
Buscando diversificar su experiencia y mejorar su tiempo decidió fugarse a Europa en 2021 conocer el mundo y correr en la maratón de Berlín. Después de 32 kilómetros recorridos solo le faltaba un cuarto de carrera por terminar. El tiempo se veía a su favor y las ganas lo seguían impulsando hacia adelante y, de la nada, un calambre en su pierna lo obligó a bajar un poco el ritmo, pero jamás a detener el paso. Felipe cruzó la línea de meta en 2 horas 59 minutos y 20 segundos según marcó su reloj, en el límite del requisito. “Lo que es pa’ uno es pa’ uno” asegura lleno de emoción.
Y aunque desde el 2013 los organizadores del evento habían tenido que disminuir el tiempo requerido para ingresar, Felipe estaba decidido. “Ya había hecho lo más difícil, ¿cómo no iba a enviar mi solicitud? Si eran solo los últimos metros del camino”.
El mensaje de inscripción llegó, una emoción, un logro y “a entrenar como loco”.

Listos…
Levanta la cabeza y mira el cronometro a punto de comenzar a contar el tiempo, recuerda todo lo que lo trajo hasta acá.
“Desde el 2014 estoy corriendo una maratón al año, por supuesto comencé con la Maratón de Medellín”- menciona Felipe con orgullo recordando tu trayecto y dedicación.
Mientras su octavo reto, Boston, llega y se aproxima cada vez más, es consciente de las complicaciones que tuvo durante la carrera que lo guio hasta el día de hoy. “Tenes que hacer que valga la pena.”- Dice Felipe con su muy arraigado acento paisa mientras explica: “cada gran logro tiene un montón de pequeños sacrificios y son ellos los que cada vez te acercan más a tu sueño.”
Desde que se comprometió con este sueño, Felipe entendió que el compromiso consigo mismo es simplemente inquebrantable, es vinculante y lo obligó a cambiar cosas de sí que no esperaba que se le exigieran. Horarios de sueño, forma de la alimentación y un profundo cambio de hábitos de vida. Es un proceso que exige todo de ti “por que al inicio del deporte el avance es rápido, pero después de llegar a cierto nivel, para seguir creciendo, debes realmente estar comprometido con lo que se hace.”
El reto no solo era físico, sino una unión de mente y cuerpo en dónde debía aprender a controlar y empujar los dos, no era solo manejar el dolor de tu cuerpo después de entrenamientos sino convencer a tu cabeza de levantarse a hacerlo todo otra vez. Pero, según Felipe, esta disciplina también la ha enseñado a llevar su día a día en Sofka, donde las metas son logradas porque se tiene un enfoque claro y se lucha por ellas. Él lo define como “actitud Sofkiana, que es esa berraquera, esas ganas de hacer bien las cosas, de tener siempre toda y la mejor actitud. Porque si vamos a hacer algo tenemos que hacerlo con toda.”

Fuera…
El primer paso comienza, el inicio de un sueño.
“Yo no estaría acá sin Sofka” Recuerda Felipe y con orgullo y la calma que lo caracteriza describe lo inesperado que fue el apoyo de la compañía para su viaje y lo orgulloso que se siente de correr con el logo en su pecho, llevándolo a la marca a nuevas fronteras.
Una ayuda brindada inesperadamente debido a que “todos en la empresa se emocionan mucho con las cosas que uno hace”, es fácil encontrar simpatía en todas las personas de Sofka, sin importar su rango y fue de ellos, de mis propios compañeros y jefes, de donde nació la iniciativa de patrocinarme. Una carrera de toda una vida, un sueño que se alcanza y una historia que inspira dentro de los mismos muros en los que trabajamos todos los días. En Sofka siempre estamos buscando experiencias replicables que nos motiven a ser mejores cada día y que se encuentran en diversos lugares, pero también queremos ser parte de su proceso, ayudarlos a lograr sus metas y ser el puente que logre que se cumplan.

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